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EN 2012 SE CUMPLEN 100 AÑOS DE ITÁLICA COMO MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL

En este curso de 2012 se conmemora el centenario de la declaración de las Ruinas de Itálica” como Monumento Nacional, que tuvo lugar por Real Orden de 13 de diciembre de 1912. Al año siguiente, se añadía el Anfiteatro como parte del Monumento.

Por esta razón el VI ciclo de Roma Antigua en Sevilla estará dedicado íntegramente a Itálica y más concretamente al “Optimus Princeps” –Marco Ulpio Trajano-, nacido en esta Colonia romana, la primera fundada fuera de lo que hoy es la Península Italiana, el año 206 a.C. y el primer “provinciano” que llega a ser Emperador del Imperio Romano.

El objetivo de revalorizar las raíces clásicas de nuestro pasado hasta la actualidad en nuestra Comunidad, como recepción de la Bética romana y de su rico patrimonio cultural y patrimonial, no sólo debe contemplarse como necesidad de la tutela pública, sino asimismo de la propia sociedad en su conjunto, concienciada de la obligatoriedad de ese precepto de conservación de nuestro patrimonio y reconocimiento de nuestra identidad común.

La labor de las asociaciones y otras instituciones privadas se constituye en fundamental en ese proceso, favoreciendo un mejor acercamiento a toda la ciudadanía. Desde la Fundación Itálica de Estudios Clásicos creemos que iniciativas como la actual de este ciclo de conferencias, con una tradición ya de cinco años, sirve de forma importante a ese propósito.

La primera conferencia del ciclo tiene lugar el lunes 23 de enero a las 20 h, donde el Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía Jesús García Calderón centra su ponencia en los ‘Cien años de Protección Jurídica del Patrimonio Histórico’.

Más información.


Programa de actividades

Asociación Amigos de Itálica

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Diecinueve siglos después de la llegada al trono de Roma del primer emperador español, nace en Sevilla la Asociación de Amigos de Itálica, en un reconocimiento simbólico a la cuna italicense y bética de Trajano. Qué mejor pretexto histórico para reunir en Sevilla aquel 19 de septiembre de 1998 a un nutrido y entusiasta grupo de profesionales -profesores, arqueólogos, abogados, escritores, economistas, arquitectos, etc.- en pos de una noble causa: la de promover un foro que diese cabida a quienes, unidos por el común espíritu de la admiración, la evocación y el respeto por el mundo clásico, con el fin de potenciar el conjunto arqueológico de Itálica y difundir sus valores.

La Asociación de Amigos de Itálica nace, por tanto, de la necesidad de establecer un compromiso con nuestra historia y nuestro patrimonio. Al mismo tiempo, se brinda a las distintas administraciones públicas como un instrumento de apoyo y de colaboración en el objetivo común de proteger, gestionar, promover y divulgar todas aquellas actuaciones que redunden en beneficio del conjunto arqueológico; ofreciendo, además, a las organizaciones de carácter privado la posibilidad de ejercer una de las acciones más vanguardistas y efectivas de comunicación institucional, el patrocinio.

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La ciudad de Itálica

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«Y Escipión, después de dejarles un ejercito pequeño adecuado a un asentamiento pacífico, estableció a los soldados heridos en una ciudad que llamó ITÁLICA, tomando el nombre de Italia.»

Con estas palabras, Apiano, historiador del siglo II después de Cristo relata cómo se produjo la fundación de la ciudad de Itálica, la más temprana realizada por los romanos en la península ibérica y un hito que señala el comienzo de la romanización. La ciudad se convierte en la avanzadilla de un proyecto administrativo y cultural unificador del mundo mediterráneo, que heredan siglos más tarde la Europa de Carlomagno, el Sacro Imperio del emperador Carlos o la contemporánea Unión Europea.

 El constituir el primer enclave genuinamente romano fuera de Italia no es tan sólo lo que otorga a la ciudad de Itálica un carácter excepcional, sino el haber sido cuna de los dos hombres más poderosos de la historia antigua occidental. Trajano, el más universal de nuestros antepasados cuya autoridad era reconocida por todo el orbe conocido, y Adriano, símbolo de la fusión definitiva en la cultura clásica del espíritu helénico y el latino, convierten a Itálica en una ciudad comparable a las grandes urbes del oriente helenístico, por la envergadura de sus monumentos públicos, el lujo de sus viviendas y el trazado urbano de amplias calles de aceras porticadas, asombro de visitantes.

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